Desde su creación en 2013, el Festival de Santurtzi ha evolucionado de forma gradual hasta convertirse en un certamen de referencia en Bizkaia, ampliando campos de acción y ganando en solidez. Siempre fiel a sus tres ejes fundacionales –la promoción sociocultural del municipio, la conexión con la comunidad desde lo artístico y el fomento y profesionalización de los nuevos creadores– el lema original de “el cine a pie de calle” ha consolidado una personalidad distintiva –cine cercano, participativo y con vocación social– que ha servido de plataforma para cineastas emergentes y para la dinamización cultural, social y económica de Santurtzi.
El gran éxito del Santurzine ha sido posicionarse como plataforma para el cine emergente vasco: proyectar y dar espacio a cortometrajes y óperas primas que luego han recorrido circuitos nacionales e internacionales, lo que ha reforzado la reputación del festival y atraído atención mediática y colaboración institucional. Entre sus mayores valores está también una identidad marcada por la horizontalidad: acercar autores y público, eliminar barreras entre profesionales y espectadores y facilitar la interacción directa en sedes informales como hostelería o espacios históricos (Cofradía, Casa Torre).
Lo que empezó como un antídoto cultural post-crisis de 2008, con la idea de proyectar cortos en bares los fnes de semana, ha crecido trece años después: desde entonces, se han repartido más de 50.000 euros en premios y se ha promovido la realización de más de 200 cortometrajes en la sección local, flmados en el municipio de Santurtzi. En la última edición, de 2025, ha habido numerosos sold-outs (como en el SKA, de un aforo de 600 butacas) y un récord general de asistencia, participación y colaboración institucional.